La caja mágica de Ralph Baer

¿Quién no ha pasado un buen rato disfrutando con sus amigos delante de una consola de videojuegos? Si estás leyendo este artículo, probablemente te gustan los videojuegos y seguramente los conociste a través de una consola como la NES o la Master System. Quizás incluso hayas tenido contacto con alguna Atari 2600 y su icónico mando de palanquita. En el artículo de hoy, sin embargo, regresaremos aún más en la historia y hablaremos del inventor de la primera consola de videojuegos, el ingeniero Ralph H. Baer.

Baer nació en Alemania el 8 de marzo de 1922. Fue un ingeniero e inventor germano-estadounidense mundialmente reconocido por su rol pionero en la industria de los videojuegos: es considerado “el Padre de los videojuegos” por haber inventado la primera consola distribuida comercialmente en el mercado, la Magnavox Odyssey.

Ralph Baer Brown Box (credits to NPR)

Ralph H. Baer y el prototipo de su invención. Créditos: NPR.

Baer, quien era judío, se escapó de la Alemania nazi junto con sus padres cuando tenía tan solo 16 años de edad, estableciéndose en los Estados Unidos. En ese país estudió un nivel técnico de radiocomunicación, graduándose en 1940. Tres años después, fue asignado al servicio aliado de inteligencia militar en la sede del Ejército de los Estados Unidos en Londres. En 1949 se graduó como ingeniero de televisión y en los años siguientes trabajó para diversas empresas.

Fue en 1951 cuando le encargaron la misión de “construir la mejor televisión del mundo”. Baer sugirió que la televisión perfecta debía tener algún tipo de juego interactivo para diferenciarla del resto de la competencia. Sin embargo, su idea fue rechazada. El inventor sólo pudo revivir esta idea 15 años después, cuando empezó el desarrollo de un prototipo~ para la empresa Sanders Associates, bautizado “Brown Box” (Caja Marrón). Convencida de la viabilidad del proyecto, la dirección de Sanders dio luz verde a Baer y su equipo. La revolucionaria invención consistía en un computador que, utilizando la televisión como periférico de salida gráfica, permitía al usuario disfrutar de una serie de juegos interactivos.

En 1969, la Caja Marrón ya se encontraba en su séptimo prototipo. Totalmente funcional, el prototipo fue presentado a diferentes fabricantes de TV pero no fue sino hasta 1971 cuando finalmente se alcanzó un acuerdo con la empresa Magnavox. Tras cambiar el nombre de la consola a Magnavox Odyssey, el aparato fue lanzado al público en 1972. A diferencia del estándar que sería adoptado por las siguientes consolas, los juegos de la Magnavox Odyssey ya venían programados en el hardware y por lo tanto su librería era limitada. Sus tarjetas de juego eran utilizadas para seleccionar el programa a ser ejecutado, a diferencia de los cartuchos que sí contenían el programa.

Magnavox Odyssey, la primera consola de videojuegos de la historia.

Magnavox Odyssey, la primera consola de videojuegos de la historia.

Un total de 26 juegos fueron lanzados para la Magnavox Odyssey, entre ellos Table Tennis (Game #1). Este juego fue presentado en la sala de exposición de Magnavox en San Francisco, mayo de 1972, evento al cual compareció Nolan Bushnell, futuro presidente de Atari Inc. Bushnell creó su propia versión del juego (Pong) para los arcades de Atari y la lanzó en noviembre del mismo año. Por esta razón, Magnavox demandó a Atari en lo que hoy se conoce como el primer caso de violación de derechos de autor de la industria de videojuegos. Atari y Magnavox llegarían a un acuerdo sobre la licencia del juego, pero el daño ya estaba hecho y Atari quedó como favorita del público. Por mucho tiempo el rol pionero de Table Tennis se mantuvo en la oscuridad.

Pese a la innovación de la Magnavox Odyssey, en ese entonces no existía un mercado para las consolas domésticas. En esa época, los arcades emergían como la plataforma dominante para videojuegos y mantendrían su ventaja hasta los años 80. Se suma a este factor el hecho de que la fabricante de la Odyssey no veía a la consola como un producto independiente de gran potencial, sino más bien como un periférico para promocionar la venta de sus televisores. Su publicidad resaltaba que la consola era un producto que sólo funcionaría con los televisores Magnavox, lo que no era cierto. Como la mayoría de los consumidores no estaba dispuesta a cambiar de televisor para poder adquirir el novedoso producto, la Magnavox Odyssey no fue un gran éxito y fue discontinuada en 1975. Aun así, vendió cerca de 350.000 unidades.

El taller de Baer en el Smithsonian

El taller de Baer en el Smithsonian

Luego de la adquisición de Magnavox por Phillips en 1974, nuevas versiones de la Odyssey fueron lanzadas en los Estados Unidos y Europa. Esta línea de consolas existió hasta 1984 cuando fue discontinuada. La última consola de esta línea fue la Odyssey² (de segunda generación) lanzada en 1978, la cual no fue bien recibida por el mercado japonés, tuvo moderado éxito en los Estados Unidos, y fue muy exitosa en Europa y Brasil, donde se lanzaron hasta versiones localizadas de sus juegos. La industria de videojuegos hasta entonces dominada por los arcades sufriría una depresión a finales de los 80s, pero volvería a levantarse gracias a las consolas domésticas de Nintendo y Sega. Podemos decir que el invento de Baer, pese a no haber tenido gran éxito inicial, aseguró la supervivencia de la industria de videojuegos y su consolidación en lo que hoy es una de las más grandes industrias de entretenimiento del mundo.

El 2006, Baer donó varios prototipos y documentación de su invento al Smithsonian’s National Museum of American History. Sus artículos académicos también fueron integrados al archivo del museo y, el 2014, la institución montó una reconstrucción de su taller, la cual puede ser visitada aún hoy. El hombre que reinventó la industria del entretenimiento con su pionera invención falleció el 6 de diciembre de 2016 en los Estados Unidos.

 

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